Estaba tan vacía que me
volví adicta, adicta a la sensación de tener el estomago vació, al ardor de las
heridas provocadas por mi misma, a esa presión en el pecho que me impedía
respirar.Al principio lo haces por demasiado dolor acumulado, luego te vuelves adicta a aquellas sensaciones...sensaciones que te convierten en un cuerpo sin emociones que no come y que se corta sin importarle nada. Es cuando te ves al espejo, y sabes que estas vacía.
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